sábado, 4 de marzo de 2017

Hizo vibrar la OSSLP , la parroquia de las tres Aves Marías,


                                Fotografías : Cortesía de la Orquesta Sinfónica de San Luis


Por: Roberto A. Valenciano Capín


A pesar de ser una tarde con rachas de aire frío, ésta no fue impedimento para disfrutar de un generoso concierto que ofreció  la Orquesta Sinfónica  de San Luis Potosí, bajo la batuta del Director huésped, el Mtro. Julio de Santiago.


El cual  fue abrigado por la Parroquia de Nuestra Señora de las Tres Aves Marías, como parte de los conciertos programados dentro del Programa de Municipios y Barrios.


En esta ocasión, la  OSSLP  se presentó por primera vez y  con mucho éxito en este recinto religioso, al ofrecer un afable programa integrado por highlight tanto  dentro del repertorio de  música clásica como de concierto mexicana.


Una grata bienvenida musical fue gracias a la Obertura "El Barbero de Sevilla "de Gioacchino Rossini, para continuar con tres piezas que integran  la Suite No. 1 " Peer Grynt", Op.46: -Amanecer-, -la madre de Peer Grynt- y - En la gruta del rey de la montaña-.y un envolvente vals  de  " El Danubio Ázul" de Johann Strauss.


Para continuar con dos obras fundamento dentro del repertorio de obras de conciertos mexicanas: -Huapango - de José Pablo Moncayo  y -Danzón No.2- de Arturo Márquez.





A pesar de ser un concierto un tanto complaciente, en cuanto a un  público asistente que se puede considerar que ya tienen una memoria auditiva entorno a estas obras expuestas en esta tarde fría de Marzo. Aun así, esta fue agradecida con un gran aplauso que se extendió varios minutos y  llenar los mismos este recinto religioso.



Este agradecimiento se volvió en este merecido reconocimiento al trabajo y  talento de quienes integran la OSSLP. En voz de su director huésped comentó sentirse muy orgulloso de dirigir esta gran orquesta sinfónica de todos los potosinos y de todos, así como pedir el apoyo a esta importante orquesta con reconocimiento tanto nacional como internacional, al acudir a sus conciertos y pagar su boleto.




Una tarde de muchos colores sonoros, una buena acústica y una grata invitación a la travesía al imaginario musical.