jueves, 26 de octubre de 2017

Tarde de puntualidad musical: Trío Ruso de Moscú / OSSLP




Por: Roberto A. Valenciano Capín 

Nulla Vita sine musica ( no hay vida sin música) dice un aforismo atribuido a Nietzsche, es lo que se suscito en esta tarde de conciertos en su temporada Otoño-Invierno 2017 de la Orquesta Sinfónica de San Luis, bajo la dirección del Mtro. José Miramontes Zapata.

En esta ocasión se tuvo como invitado al Trío Ruso de Moscú, integrado por Irina Frimann en el violín, Sergey Suvorov en el cello y Vladimir Petrov en el piano, para interpretar con tal precisión musical del Triple Concierto para Violin, Cello y Piano. Op. 56., con sus tres movimientos: Allegro, Largo y Rondó alla Polacca y por consiguiente, se convirtió en uno de los grandes momentos de este concierto.

Claro sin hacer dejo de la sutilidad y belleza de la -Obertura Struensee- de Giacomo Meyerbeer, como un portentoso - El Funeral de Sigfrido- y la -Obertura de la ópera Rienzi- de Richard Wagner.

Un trío conformado por jóvenes, serios, con la voluntad de mostrar la solidez de su música sin perderse en demostraciones jubilosas que nos recuerden lo jóvenes que son, esto es, quedar demostrado no solamente en una excelsa calidad interpretativa sino también generarse este diálogo y entendimiento, al quedar demostrado estar perfectamente integrados en el concepto de trío, a pesar del poco tiempo de conformada este novel trío.

Acometiendo con aplomo todas esas dificultades y sacando de sus instrumentos un sonido grande y amplio en conjunción con una sobria sonoridad de la Orquesta Sinfónica potosina, y de esta manera ofrecer un concierto de notable calidad.




Una tarde en donde se disfruto de tres grandes genios alemanes en su propia contemporaneidad, a lo que comento al respecto el Mtro. Miramontes Zapata. "Sí, aunque Mayerbeer aún con su origen francés, se comporta como un gran compositor alemán, como un gran pre-wagneriano; de hecho la admiración que sentían músicos como Wagner,  el mismo Tchaikovsky a Mayerbeer tenían que  ver muchísimo con la transparencia de su factura musical, de su textura elocuente, natural y de motivos existenciales que le dieron a la ópera alemana elementos previos, suficientes de que el drama alemán Wagneriano surgiera con mucho más fuerza."

En cuanto a la obra Wagneriana ofrecida en esta tarde dijo. "A su vez haciendo un trabajo italiano, Genzi, pero que le da la potencia suficiente, digamos, confianza verdiana y fuerza alemana para un Sigfrido y tomar una fuerza inigualable en su época. La manera de la Orquestación en  la Marcha de Sigfrido, es absolutamente nueva dentro de los términos del manejo del código del colorido orquestal y del sentido efectista de cada grupo. Aunque la variante que hicimos hoy no incluyo tubas wagnerianas, pues no demérito realmente la orquesta, se sostuvo y se pudo equilibrar con más clarinetes  y con el sentido del órgano sin que pareciera órgano, la voz organal, en el sentido de la Tuba Wagneriana, y sonó con mucha potencia."

Y hablar de Beethoven. "Yo creo que es la obra más feliz de Beethoven, ésta con el cuarto concierto y con parte de Emperador. De esa época en que  tenía  la amistad con las hermanas Brunsnick. Era la época de que a pesar de que empezaba  a sentir la pérdida de su apreciado oído externo , él se la pasa feliz con la amistad con las hermanas, se le nota el gozo  sin que se sienta experimento, realmente trata una ampliada forma de la polaca  y la amplia a través de la  forma concertante con la ampliación del material instrumental solístico".

Aunado a"estos chicos espléndidos que tocan con mucha transparencia los tres, hacen un buen ensamble  a pesar que no son un ensamble  fijo y entienden muy bien la música, y escuchan el idioma de la Orquesta muy bien,  y es cómodo tanto para la orquesta como para ellos tocar."

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